Conversaciones interiores

Nerea de DiegoConversaciones interiores
Galería Moisés Pérez de Albeniz
Pamplona
Agosto-septiembre 2007

 

 

 

Conversaciones interiores

A veces tengo la sensación de permanecer inmóvil ante el mundo. Observadora pasiva de lo que acontece, el mundo se mueve a nuestro alrededor y nosotros no podemos sino limitarnos a observarlo.

Conversaciones interiores es una exposición de dibujos. Dibujos con proyecciones de video; Dibujos con serigrafías; dibujos con objetos; dibujos con instalaciones. Fotografías y litografías.

Conversaciones interiores es también una exposición de autorretratos. El autorretrato es lo que aúna todas las piezas que conforman la exposición.

Conversaciones interiores es, o más bien pretende ser, una introspección sobre la posición del sujeto frente al mundo que le rodea.
Una reflexión sobre el discurrir de la existencia como leve pero inevitable combustión.

Presento los autorretratos en blanco y negro, casi siempre sobre papel, inmóviles, observando a la naturaleza, o a un objeto. Desde el autorretrato observo situaciones o paisajes, a veces se mueven, otras veces son motivos que parece puedan crecer en todas las direcciones; pero siempre suceden ajenos a mí, sin que nada pueda yo hacer para detenerlos o acelerarlos. No existe una comunicación real entre el sujeto y el objeto.

Nuestra vida puede, en un momento dado, dejar de pertenecernos, perdemos el control sobre ella pero el mundo, ahí fuera, La Naturaleza, La Vida, continua.

Estamos en plena era de la tecnología, cuando supuestamente el humano domina la naturaleza de las cosas, pero también en plena crisis de esa dominación que parece pueda resultar reversible; y es entonces cuanto más extraño nos resulta todo. Es una revisión de la visión Romántica, de G.D.Fiedrich, donde el sujeto sobrevive ausente, ajeno, sin comprender.
Es una indagación sobre cual puede ser mi lugar (el lugar del humano-sujeto) en el mundo. Por medio del autorretrato, quizás por ser lo más próximo, pero en última instancia extrapolable a cualquier ser humano.

Conversaciones interiores surge como continuación natural de reinvenciones, nadie se conoce a si mismo, una serie de autorretratos, una exploración interior, una manera de intentar imaginar posibles yos que forman el sujeto.

Nerea de Diego, 2007

domestico,03

El puto gotelé

Doméstico,03
Tirso de Molina 6, Madrid
febrero 2004

Espacio público- espacio privado

Espacio público-espacio privado
Universidad Iberoamericana.
México D.F.
Abril 2003
Espacio privado
Habitar, hacer más nuestro un lugar, mediante objetos, adornos, decoración que nos haga sentir en el hogar, en nuestro espacio.
Espacio público
Un espacio común, de todos, un mercado. Un lugar de trabajo que es necesario hacer más íntimo, privado, habitable, para sobrellevar todas las horas, los días, la vida que pasaremos en él.
Espacio público- espacio privado
Los intersticios donde confluyen la vida pública y privada, los bebes en sus mantas detrás de los nopales, los televisores prendidos entre las legumbres, los teléfonos aflorando entre las naranjas. Los adornos de guirnaldas, plantas, flores, luces, carteles y por supuesto los altares. En todo mercado puede observarse un altar popular con ofrendas, pero prácticamente en cada puesto también existe uno, para la devoción más intima de cada comerciante, para hacer ese espacio público un poco más privado.

Incluso en la gran Central de Abastos, el mercado que surte de alimentos perecederos a la ciudad con más habitantes del mundo, donde el trajinar de los trabajadores parece no cesar, donde hay un constante cargar y descargar de camiones, de carros, de guacales, donde los pasillos son un ir y venir interminable de porteadores con sus carretas y carretillas, con sus gritos de “aguas, aguas”, donde las voces de los comerciantes alabando su mercancía resuenan por todas las naves, y parece que apenas quede tiempo para personalizar el espacio.
Incluso aquí, también cada bodega tiene su altar, sus ornamentos, otra vez la necesidad de llenar el espacio, ese horror al vacío, tan mexicano.

Nerea de Diego, Ciudad de México, 2003